martes, 26 de mayo de 2009

“La Esperanza” la casa solariega de Luis Gabriel Charvet Lailhacar

Uno de los recuerdos de mi infancia se vincula a las visitas que, junto a mis padres, realizábamos al Cementerio de San Diego, en el centro colonial de Quito: siempre que subíamos por la calle Imbabura para visitar a “nuestros muertos”, mi madre nos mostraba la enorme edificación de “La Esperanza”, vinculada con su familia paterna.

Esa edificación destacaba, sobre todo, por la enorme leyenda que en letras gigantescas daba fe de su nombre: “La Esperanza”. Estaba ubicada en un singular nudo vial formado por cinco esquinas (tal es el nombre que en el barrio se da al lugar), formado por las calles Imbabura, Barahona y Pérez Quiñónez, al pie del Panecillo.

El recuerdo lo he rememorado tras la reunión que el 15 de mayo mantuvimos un grupo de integrantes de la familia Charvet. Carmen Amelia Charvet Parra contó que su padre, Luis Benigno Charvet Ruales, el primer hijo de Luis Gabriel Charvet Lailhacar, era el encargado de reponer las gigantescas letras de “La Esperanza” cuando era necesario.

Es que “La Esperanza”, como alguien escribió para el blog, fue la casa solariega, el cuartel general en Quito del fundador de la dinastía, Luis Gabriel Charvet Lailhacar. Era una casa enorme, con un terreno de grandes dimensiones anexo y varias salidas alrededor de la manzana, que incluía corrales, caballerizas, cultivos, etc.

El barrio en que se encontraba, entre San Diego y La Victoria, era uno de los mejores de Quito. Calles anchas y cómodas permitían mover carruajes y acémilas, los coches de caballos y los primeros vehículos. Ahora, el sector es, prácticamente, una “zona roja”, muy peligrosa en la noche y repleta de abacerías, bodegas y conventillos.

¿Y qué pasó con “La Esperanza”?

Esquina de las calles Imbabura o Calle de la Muralla de San Francisco y Pérez Quiñónez, en donde se ubica el inmueble “La Esperanza”, según lo consigna una pequeña placa que contrasta con el antiguo rótulo de grandes letras de metal y fondo color verde, retirado por los actuales propietarios de apellido Cobos

Al visitar el sector se comprueba que el enorme rótulo ha desaparecido y el inmueble al que aludía se ha parcelado. Ahora son cinco casas diferentes, también de diferentes dueños. La esquinera, la más grande, en la esquina de las calles Imbabura y Pérez Quiñónez, ostenta un pequeño rótulo “La Esperanza” colocado por el Municipio.


Por testimonio de los vecinos se pudo saber que hace 40 años el gran inmueble había pasado a manos de una familia Cobos, que poco a poco lo fue dividiendo y vendiendo a diferentes dueños. Por largo tiempo la casa esquinera fue un aserradero y ahora se ha convertido en casa de vivienda, parqueadero y marmolería, todo ello en un solo bloque.

Hasta aquí llegó la investigación. Sería interesante que quien conozca detalles de lo que fue “La Esperanza” en sus momentos de esplendor, los cuente a los lectores de este blog. Parece ser, también, que Luis Gabriel Charvet Lailhacar y sus sucesores, fueron propietarios de grandes edificaciones en Quito. Vamos a ver quien nos lo puede contar.

miércoles, 20 de mayo de 2009

María Eugenia Albuja Charvet nos presentó a su familia

María Eugenia Albuja Charvet, una de las descendientes directas de Luis Benigno Charvet Ruales, es residente en los Estados Unidos pero en mayo llegó a Guayaquil a visitar a su familia y se dio tiempo para realizar una breve escala en Quito, en donde el Editor de este blog tuvo la oportunidad de conocerla.

Maria Eugenia, en sus años juveniles, estudió en Guayaquil y, por esas casualidades de la vida, fue compañera de aula de Lourdes Chiriboga Maldonado, la esposa del Editor de este blog. Así que la estadía del Maria Eugenia no solo sirvió para volverse a ver con su familia sino también para encontrarse con una muy querida amiga.

En esta gráfica Maria Eugenia aparece junto a su familia. Fila delantera, de izquierda a derecha, su esposo Juan Domínguez Santana, su hijo Juan Eduardo Domínguez Albuja y Maria Eugenia Albuja Charvet.
Fila posterior, de izquierda a derecha, el también hijo Jorge Luis Domínguez Albuja, la hija, María Eugenia Domínguez Albuja y su esposo, de nacionalidad estadounidense, Gary Scout Frankel.

Valga la oportunidad para solicitar a todos los integrantes de Los Charvet en Ecuador, el envío de fotografías de sus familias más cercanas, con la expresa constancia de aquellos que aparezca en ellas, a fin de publicarlas aquí en el blog y, de esa forma, irnos conociendo entre los diversos integrantes de la dinastía.

martes, 19 de mayo de 2009

Amistosa reunion de Los Charvet en Ecuador


En la gráfica aparecen:
Fila delantera, de izquierda derecha, Patricia Albuja Charvet, Carmen Amelia Charvet Parra, María Eugenia Albuja Charvet, Fabiola Rueda Charvet
Fila posterior, de izquierda a derecha, Lourdes Aguirre de Rodríguez Charvet, Viviana Albuja Charvet, Jorge Aguirre Charvet, Adela Albuja Charvet y María Teresa Rueda Charvet

El 15 de mayo se realizó en Quito una reunión a la que asistieron, en su mayoría, descendientes directos de Luis Benigno Charvet Ruales, nacido en Guayaquil y el primogénito de los hijos ecuatorianos del francés-ecuatoriano Luis Gabriel Charvet Lailhacar, el iniciador de la dinastía, en la familia que formó con Dolores Ruales..

El Editor de este blog, Jorge Aguirre Charvet, representó en el fraternal encuentro a la descendencia de Luis Gabriel Charvet Rosales, nacido en Quito y el segundo de los hijos ecuatorianos de Charvet Lailhacar, en el hogar que formó con Rosa Elena Rosales Jara. Tanto Luis Benigno como Luis Gabriel, nacieron a finales del siglo XIX.

La invitada de honor fue Carmen Amelia Charvet Parra, una de las integrantes de la descendencia de Luis Benigno con Isabel Parra Durán, que procrearon 14 hijos, entre hombres y mujeres. Además de Carmen Amelia, cuyo anecdotario es abundante, aún sobreviven Paulina Carolina, Oswaldo y Ángel Fernando.
La cita se dio también en honor de Maria Eugenia Albuja Charvet, residente en Estados Unidos y de visita en Ecuador, quien es bisnieta de Luis Benigno en la familia que formó con Dolores Garaicoa Ochoa. María Eugenia formó familia con Juan Domínguez Santana y son sus hijos Jorge Luis, María Eugenia y Juan Eduardo.

Hasta la fecha se ha logrado recopilar gran parte de la información sobre la descendencia de Luis Benigno Charvet Ruales, lo que permitirá publicar en breve una semblanza detallada sobre el tema. Con la colaboración de Lourdes Aguirre de Rodríguez Charvet, se aspira completar la información que aún falta.

jueves, 14 de mayo de 2009

De la colección fotográfica de los Charvet Montúfar

Pedro Charvet Morales, en la actualidad, cumplidos ya los 70 años pero tan fresco como una lechuga

La esposa de Pedro, María Elena Montúfar de Charvet




Cristóbal Hernán Charvet Montúfar

martes, 12 de mayo de 2009

Nos escribe Ivette Charvet Montúfar


El pasado fin de semana nos complació mucho recibir un mensaje de la hija de Pedro Charvet Morales y María Helena Montúfar Rodríguez, Claudia Ivette, o Ivette a secas, una de las integrantes de la tercera generación de Los Charvet en Ecuador y quien, por cierto, ya ha traído al mundo a dos de los integrantes de la cuarta generación.
El mensaje dice:
Estimado (Jorge) Augusto:
Hace tiempo mi hermana Cristina me comentó de tu proyecto de reconstruir la historia de nuestra familia y desde entonces me emocioné mucho. Nosotros, la familia Charvet Montúfar, hemos tenido el privilegio de conocer varios aspectos de la historia correspondiente a la descendencia de Luis Gabriel Charvet Lailhacar y Rosa Elena Rosales Jara, pues contamos con la brillante memoria de su nieto, mi padre, Pedro Pablo Charvet Morales, como lo demuestra el relato que se publicó en el blog en días pasados, producto de la confianza que tuvo con mi abuelo, su padre, Luis Gabriel Charvet Rosales, que le dio a conocer los pasajes que relata y, más que todo, no hay que olvidar que mi papá cuenta aún con hermanos mayores que vivieron y fueron testigos de parte de toda esa historia.
Por respeto al deseo de mi padre de aclarar la historia que conoce y le corresponde, yo no me había sumado al blog todavía. Sin embargo, hoy que la condición se ha cumplido te escribo.
Yo celebro la oportunidad que ahora tenemos de conocer las diferentes ramas de los Charvet en nuestro país, pues en muchas ocasiones, me han preguntado ¿Qué eres para........Charvet? y lo único que he atinado a contestar ha sido: "no sé. Lo único que sé es que pertenecemos a la misma raíz, pero hemos crecido tanto que ya es imposible conocernos entre todos". Qué diferente me haría sentir decir, "Si claro que lo conozco, somos primos, tíos, sobrinos....." Ese es como ya lo has dicho tú y varios colaboradores del blog el objetivo de esta iniciativa tuya que no dejo de elogiar y que en sus primeros momentos, sin ninguna mala intención, se desvió un poco, obligando a algunos de nuestros familiares a verse en la penosa tarea de desenterrar historias que, como en el caso de mi padre, resultan por demás dolorosas y que, a la larga, no hacen sino distanciar en vez de unir.
Como acertadamente manifiesta mi hermano Hernán, a nuestra generación se le presenta hoy la oportunidad de unir a todas esas ramas de nuestra familia que por a o b circunstancias se bifurcaron de tal manera de desconocernos unos a otros y qué mejor forma que procurando crear lazos de amistad que, más allá de la sangre que de por sí nos une, nos brinden la oportunidad de conocernos y sabernos cercanos.
En uno de tus últimos escritos te refieres nuevamente a los secretos de nuestra familia y a tu afán de que se conozcan para todos nosotros. En lo personal, me permito pedirte no insistir más en ese tema, puesto que considero que la época de la que data nuestra raíz que es Luis Gabriel Charvet Lailhacar, estaba regida por circunstancias por demás complejas: la guerra, el conservadorismo, los terratenientes y sus relaciones con los indígenas y sobre todo una arraigada diferencia de clases sociales, aspectos todos que podrían explicar el gran celo que nuestros abuelos y hasta nuestros padres tienen de conservar sus intimidades en lo más profundo de su ser. ¿Quiénes somos nosotros -hablo de estas generaciones- para desenterrar esos aspectos tan delicados? ¿Qué beneficio podemos obtener de hechos que sucedieron hace tanto tiempo? ¿Nos gustaría que de repente fueran de dominio público aquellos aspectos de nuestras vidas a los que con todo el derecho les hemos dado el carácter de reservado? Estoy segura que no.
Ya María Charvet Muñoz se pronunció al respecto y yo apoyo su postura, pues de no ser así, yo podría empezar cuestionando varios de los hechos que pone en sus manuscritos Leticia Acevedo Charvet quien cuestiona algunas afirmaciones realizadas en el relato de mi papá y también empezaría con una lucha por tener la razón frente a la nieta de Blanca Charvet que defiende, como es lógico, la memoria de su abuela. Sin embargo, lo único que conseguiría (contrario a lo que en realidad debería conseguir que es conocerme con dos familiares cuya existencia desconocía hasta hace poco), sería distanciarme de ellos porque empezaríamos con un dimes y diretes que no tendría fin, ya que para cada uno de nosotros, me atrevo a hablar por todos, la historia que conocemos es la verdadera y, en lo personal, no existe la posibilidad de cambiarla.
En observancia a la modalidad que apoyo, paso a contarles lo que me corresponde porque he sido fiel testigo de aquello y porque además esto de convertirme en aprendiz de historiadora me agrada mucho. Ya se han conocido los capítulos: Luis Gabriel Charvet Lailhacar y su descendencia, Luis Gabriel Charvet Rosales y su descendencia y ahora sigue:
Foto2 Pedro Charvet Morales, en la actualidad, cumplidos ya los 70 años pero tan fresco como una lechuga
Pedro Pablo Charvet Morales y su descendencia
Mi Peter, como cariñosamente lo conocemos, nació en Quito el 24 de enero de 1939, en plena Segunda Guerra Mundial. Fue el último de 18 hermanos del matrimonio entre Luis Gabriel Charvet Rosales y Sara María Morales Miranda, es decir, el benjamín de la familia. De ahí que fuera el mimado de sus hermanas en especial de Orestila Charvet y de su padre quien, a decir de mi papi y también de mi tía Luisa en su escrito, tenía un carácter estricto y recio, pero que sin embargo al ver a mi padre de cuatro años serruchando una cama que recién habían adquirido no hizo sino tomarlo en sus brazos y celebrarle su travesura.
Perdió a su madre justamente a la edad de cuatro años víctima de una afección biliar, razón por la cual fue criado por sus hermanas mayores hasta que se casaron y luego, junto con su hermano Juan Francisco, más conocido como Paco, se quedaron solos con su abuela Tama.
Su infancia y adolescencia transcurrió en el Colegio de La Salle en donde cuenta que era un martirio asistir todos los días a misa, incluidos sábados y domingos; y en el barrio La Loma de donde tiene los más hermosos recuerdos pues conoció a entrañables amigos de quienes guarda fabulosas remembranzas.
En su juventud, por el trabajo de mi abuelo del que ya nos habló en su relato, estuvo en constante contacto con la vida de las haciendas y todo lo que ellas implicaban, el ganado, su ordeño, la siembra, la maquinaria pero sobre todo, su pasión: los caballos. Hay tantas anécdotas que nos ha contado a través del tiempo que cada vez que las recordamos con la familia sentimos que nos transportamos hasta esas épocas.

A los 32 años se casó con la joven guayaquileña María Elena Montúfar Rodríguez y tuvieron tres hijos: Carmen Cristina Charvet Montúfar, Claudia Ivette Charvet Montúfar y Cristóbal Hernán Charvet Montúfar.
Hace poco celebramos su cumpleaños 70, aunque él siempre dice que ya tiene 100 años pues le gusta relajarse pensando en un dicho inventado por su hermano Paco que dice que los 100 primeros años son los duros, luego la vida es suave.
Seguramente en la vida de mi padre y de sus antepasados existen secretos y por supuesto errores, pero a nosotros, su familia, lo único que siempre nos importará es el amor, la entrega, la nobleza, la esperanza, la alegría y el optimismo con que siempre ha visto y sigue viendo la vida. Estas serán las cualidades que siempre recordaremos de él y que nos gustaría que los demás recuerden. Mi padre es un soñador y mientras Dios lo permita nosotros seguiremos soñando con él.

Mi nombre es Ivette Charvet Montúfar, nací en Quito el 8 de enero de 1974. Tengo 35 años, soy doctora en jurisprudencia de profesión y empleada pública de ocupación pues trabajo en el Banco Central del Ecuador desde hace nueve años. Estoy casada desde hace tres años con Gabriel Rafael Perrone Vinci de nacionalidad uruguayo-ecuatoriana con quien tengo dos hermosos hijos: Juan Mateo y José Sebastian Perrone Charvet.

Estoy sumamente emocionada de conocer a mi gran familia y, a la distancia, les envío un gran abrazo con la esperanza de que algún día no muy lejano se los pueda dar personalmente.
Comentario del Editor
Gracias a Ivette por su interesante mensaje, la información que en él nos proporciona y las sugerencias que hace. La alusión de este Editor a la necesidad de que se conozcan los “secretos de la familia Charvet” -si es que esos fueron los términos usados- nunca hizo referencia a aquellos de la esfera intima de cada uno de los individuos.
Se trata es de saber de donde provenimos, cuál es el desarrollo de la ascendencia de cada uno de nosotros y cuál el de la descendencia. Los detalles domésticos, los pequeños o grandes conflictos, las diferencias -quizás los secretos- no interesa ventilar en este espacio, aunque pueden surgir y de hecho surgen al escribir una historia.
Luis Gabriel Charvet Lailhacar, el iniciador de la dinastía en Ecuador, vivió a plenitud. Tuvo hijos con dos hermanas, dejó descendencia con otras dos señoras y, de lo que se sabe, nunca se desentendió de sus obligaciones como progenitor. De lo poco que hasta aquí se ha podido conocer, los problemas surgieron a su muerte.
Eso no interesa. Los problemas de “herencias” o del vil dinero para ser más claros, no es lo que se busca esclarecer. Se quiere descubrir los entresijos de la descendencia de Luis Gabriel Charvet Lailhacar. ¿Serán solo cuatro las ramas familiares que forjó o hubo más? Y entre sus descendientes ¿qué particularidades tuvo, a su vez, su descendencia?
Y esa curiosidad no está alimentada por el morbo. La información obtenida ha permitido hasta el momento al Editor de este blog, elaborar un gran árbol genealógico global, aún incompleto y varios árboles genealógicos particulares, mucho más incompletos aún, para tener el panorama de lo que es La familia Charvet en Ecuador.
César Augusto Acevedo Charvet está también empeñado en un trabajo similar, pero mucho más detallado, incluyendo fechas y épocas y siguiendo un patrón de uso a nivel internacional. En el fondo, de lo que se trata, es de absolver parte del que ha sido el gran interrogante de la especia humana desde siempre: ¿de dónde vengo y hacia dónde voy?
Algunos de los habitúes de este blog han visto esos trabajos genealógicos. Cuando estén, más o menos pergeñados, serán puestos a disposición de todos y manejándolos podrán seguir, paso a paso, el lento, escabroso (por lo complicado) y diverso que ha sido el derrotero de Los Charvet en Ecuador en siglo y medio de vida.
En el 2012 se cumplirán 150 años del nacimiento del primer Charvet en nuestro país: Luis Gabriel Charvet Lailhacar. Aproximándonos como nos aproximamos a ese singular “sesquicentenario”, por qué no contar con la “hoja de ruta” del que ha sido el caminar de Los Charvet en Ecuador en los últimos 150 años.
P.D. Por problemas de conexion fue imposible insertar todas las fotografias enviadas por Ivette. Trataremos de arreglar ese problema en proximas inserciones

sábado, 2 de mayo de 2009

Leticia Acevedo Charvet de Collado nos envió carta y fotografía

Leticia Acevedo Charvet de Collado

Este viernes 1 de mayo de 2009, recibimos correspondencia de Leticia Acevedo Charvet de Collado, letideco@hotmail.com , con una propuesta que, si no la entendemos mal, consiste en que cada uno de los integrantes de la Familia Charvet en Ecuador identifique sus ancestros y, lógicamente, su descendencia.

En otras palabras, que contemos de donde provenimos y detallemos a quienes vienen después de nosotros. Precisamente esa fue la intención inicial de este blog y así lo hicimos en los primeros post. Pero luego, algunos de nosotros, abundamos en detalles -aquellos que conocíamos- y sobrevino la tormenta.

Ahora Leticia retoma ese procedimiento. Bienvenido sea pero, al mismo tiempo nos cuenta, por ejemplo, que el bisabuelo al nacer en Guayaquil fue inscrito en la Legación de Francia que seguramente había en ese importante puerto del Océano Pacifico y, por eso, fue poseedor de la nacionalidad francesa.

Yo les propongo, a su vez, que no entremos en detalles que podrían ser controvertidos o causar controversia. Está claro, por ejemplo, que Luis Gabriel Charvet Lailhacar formó cuatro familias (acaso no habrán sido mas???) con Dolores Ruales, con Rosa Elena y Dolores Leticia Rosales Jara y con Rosa Ayerve.

Hasta aquí hemos abundado en detalles respecto a la descendencia que hubo con las hermanas Rosales Jara, pero apenas hemos podido dar detalles mínimos por igual respecto a la descendencia que hubo con las señoras Ruales y Ayerve. Todo aquello que nos puedan contar quienes lo sepan, será bienvenido.

Sabemos solo que Luis Gabriel Charvet Lailhacar tuvo, con Dolores Ruales, un hijo llamado Luis Benigno Charvet Ruales, muy conocido en Guayaquil. Se sabe también que el bisabuelo tuvo, con Rosa Ayerve, dos hijas, Lucila y María Luisa, pero de ella poco o nada se conoce y no se han aportado detalles de ninguna clase o son incompletos los disponibles.

Por tanto, hay mucho que aún se mantienen en la sombra. Desde esta página hago un llamado a ese auténtico patriarca de la Familia Charvet que se llama Luis Lenin Palacios Charvet, con cuya amistad se preció mi padre Jorge Humberto Aguirre Carrión, para que nos de detalles de la historia que sabe. Nuestros descendientes le agradecerán.

Nos escribe Leticia Acevedo Charvet de Collado


Veamos la carta que nos trajo el correo este 1 de Mayo de 2009.


Estimado Jorge; (acepto la sugerencia de tratarnos como la familia que somos)
Toda acción trae una reacción......
Bueno; Ya ven los resultados, varias personas que defienden a sus ancestros con pasión, con enojo, a veces con verdadero coraje, y es lógico, cada familia tiene su propia versión y por supuesto en todas encontraremos cosas que no nos gustan, cosas que nos hacen felices, cosas que nos dan pena, cosas que nos hacen sentir orgullo y por que no decirlo, algunas que nos estrujan el corazón. Pero que conseguimos exponiéndolas? nada, por que nadie puede asegurar que tal o cual cosa pasó exactamente como la estamos relatando por la sencilla razón que no estamos en el pasado, estamos en HOY, como sabiamente dice María, y es ahora cuando debemos demostrar que nosotros somos capaces de hacer las cosas MEJOR , y citó esta verdad; " somos los únicos arquitectos de nuestro destino" y si queremos que las cosas cambien debemos tener otra actitud.

Doy gracias a las primas y sobrinos que están participando, María Cecilia, María , Pablo, que exponen sus sentimientos con verdadera sencillez y valentía y que gracias a Dios coinciden con mi humilde opinión. Estoy segura que seguirán aportando con sus conocimientos imparciales y será de una manera respetuosa y digna como a sido siempre en la Familia. Gracias. Además, me agrado mucho la participación de Cristóbal Hernán y también le doy las gracias pues es muy lindo que los jóvenes se interesen por sus antepasados. Quiero contarle que la persona que conoció en la exhibición de aviones a escala, se llama Gabriel Sánchez Charvet, hermano de Matílde quien también participa de este blog. Ellos también son sobrinos para mi y los quiero mucho.

Debo decir algo: la primera vez que participe en este blog, fue para exigir respeto para nuestros viejitos, aquellos seres que lamentablemente ya no están presentes para defenderse de las injurias y malas maneras con que los estaban tratando, el resto es historia, Ahora, me he convertido en la criticona y supongo que para algunos la bruja de la película, no importa, solo les puedo decir que "acepto el puesto" que estaba vacante y les aseguro que seguiré "criticando" y tal vez corrigiendo cuando se pasen de la raya sea quien sea. Nuestra Historia la sabemos quienes nos interesamos hace mucho tiempo por ella, el que no la sabe es por que no tuvo la oportunidad o curiosidad y esta es la ocasión de conseguir mucho, sin amenazas, sin insultos, sin malas maneras, estoy segura que todos sabrán responder a esta necesidad de conocernos mejor.

Nota; Luis Gabriel Charvet Lailhacar nació en Guayaquil y si fue inscrito en el Consulado Francés el 24 de Noviembre de 1867, por lo que sí tenía nacionalidad Francesa.

Como Toda acción trae una reacción, me atrevo a proponer algo QUE ESTOY SEGURA FUE LA PRIMERA INTENCIÓN al crear este blog, la propuesta es la siguiente:
Ines María de Lourdes, fallecida y César Augusto Acevedo Charvet, hermanos mayores de Leticia

Yo soy; Leticia Acevedo Charvet de Collado, mi esposo es José Collado Peris, mis hijos son Inés Collado Acevedo, César Acevedo Rites, y José Juan Collado Acevedo, en ese orden, César, el segundo en realidad es mi 2do. Hermano menor, la mayor se llama Heidy, son Hijos de mi padre en su segundo matrimonio con la Sra. Leonor Rites Cornejo. Tengo dos Hermanos mayores; Inés María de Lourdes y César Augusto Acevedo Charvet.

Estos son mis antepasados;
Mis padres fueron César Acevedo Gangotena e Inés Charvet Rosales

Mis abuelos paternos fueron; Ramón D.Acevedo Farfan y Edelmira Gangotena Murguetio, y maternos fueron; Luis Gabriel Charvet Lailhacar y Dolores Leticia Rosales Jara,

Mis Bisabuelos Paternos fueron; Rafael Acevedo Calderón y Juana Farfán Chávez y Rodrigues, y maternos fueron; Louis Toussaint Charvet Pierrot y Marie Lailhacar Domecq.



En la foto adjunta constan de izquierda a derecha; JOSE JUAN (mi hijo menor) LETICIA (la criticona), INES LETICIA (mi hija mayor), JOSE (mi esposo), CESITAR (mi segundo hijo), MATHIAS NICOLAS (hijo de Cesitar), y ANDRES (hijo de mi hermano CESAR). Nos quieren como su familia?

¿Hace falta algo más? No lo creo. Si les gusta la idea,.... síganme los buenos.

Atentamente,

Leticia A. de Collado
"La criticona"


Comentario del Editor
Excelente Leticia
Usted capto perfectamente la intención de este blog: simple y llanamente contar quienes somos y de donde prevenimos
Admito que quizás en algunos casos nos sobrepasamos en nuestros juicios o comentarios
Pero nunca lo hicimos con mala intención. Insisto; hacerlo es como escupir al aire. Usted me entiende
Con gusto voy a insertar su cartita que nos proporciona valiosa información
Ojalá podamos seguir por la ruta que nos hemos impuesto con colaboraciones similares.
Yo ya he contado lo que se. Es el resto de la familia el que tiene ahora la palabra.


Rememorando

En mayo de 2008, cuando se planificaba la creación del blog de Los Charvet en Ecuador, este Editor mantuvo una intensa correspondencia, vía email, con César Augusto Acevedo Charvet, quien envió un buen lote de fotografías familiares, incluida la de su hermana, Leticia, que abre este post.

Con los datos enviados por Leticia Acevedo Charvet y aquellos que remitió hace casi un año su hermano Cesar Augusto, he armado el sector en que se ubican del árbol genealógico familiar, como descendientes que son de Inés Carolina Charvet Rosales, hija de Luis Gabriel Charvet Lailhacar y Dolores Leticia Rosales Jara.

- Inés Carolina Charvet Rosales se casó con César Acevedo Gangotena y sus hijos son Inés María de Lourdes, César Augusto y Leticia.
- Inés María de Lourdes (+2004) se casó con Enrique Danilo Arrata Meneses y son sus hijas Lourdes Verónica y Elizabeth
- César Augusto se casó con Vilma Yolanda Rovira Rivadeneira y son sus hijos Andrés y María José. María José se casó con Shane Koch y es su hijo Sammuel Joseph
- Leticia se casó con José Collado Perís y son sus hijos Inés y José Juan.

En caso de existir algún error se agradecerá notificarlo para proceder a enmendarlo inmediatamente. Gracias.

viernes, 1 de mayo de 2009

¿La historia familiar debe ser secreta, incluso para sus integrantes?


Cristóbal Hernán Charvet Montúfar en lo que es su mundo, la aviación

Haciendo uso de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información estamos contando desde hace casi un año la historia de la familia Charvet en Ecuador que, al menos para mi generación, siempre fue un tabú. Me pregunto: ¿cabe continuar manteniendo bajo un velo de secreto todo lo acontecido en la familia?
La intención inicial: ser un “registro detallado de los orígenes e integrantes actuales de la familia Charvet en Ecuador”, se ha cumplido. Hay miembros de la cuarta generación que ahora tienen cabal conocimiento que se trata de una sola familia y que el tronco matriz, Luis Gabriel Charvet Lailhacar, nació en Guayaquil.
Mi sospecha es que Luis Gabriel Charvet Lailhacar, aunque nació en 1862 en el principal puerto ecuatoriano, fue inscrito como francés al ser sus padres, Louis Toussaint Charvet Pierrot y Marie Lailhacar Domecq, de esa nacionalidad. Sería muy interesante que alguien nos proporcione datos precisos al respecto.
Esta claro el origen del apellido Charvet en nuestro país. Lo que ocurrió después aún está en controversia por parte, no de los hijos (todos muertos), sino de los nietos de Luis Gabriel Charvet Lailhacar. Los bisnietos y peor los tataranietos, que no tenemos arte ni parte en los conflictos, asistimos asombrados al intercambio de diatribas.
Vuelvo entonces al interrogante con que se abrió este post: ¿La historia familiar debe ser secreta, incluso para sus integrantes? Yo opino que ¡no!. No cabe callar y solo seguir murmurando y este espacio, de los Charvet y manejado por los Charvet, es una tribuna inmejorable para exponer lo ocurrido en casi 150 años.
Nos encontramos a tres años de que se cumpla el primer siglo y medio de la presencia de los Charvet en Ecuador. Es ridículo que la propia familia la mantenga en secreto, cuando fuera de ella se la conoce perfectamente. ¿Es que acaso se quiere que algún extraño ventile, a su gusto y sabor, los entretelones de ella?
Los nietos de Luis Gabriel Charvet Lailhacar conservan testimonios orales, escritos y gráficos. Algunos han sido vistos en este blog. ¿Por qué no sacarlos a luz en este espacio? Hay personas, por ejemplo, que poseen fotografías increíblemente reveladoras. ¿Es que acaso se las van a llevar cuando mueran? ¿Por qué no compartirlas ahora?
Una carta muy reveladora
Este jueves recibí una carta de mi primo Cristóbal Hernán Charvet Montúfar, que revela una inquietud subyacente en la cuarta generación de los Charvet en Ecuador: simple y llanamente saber de donde provienen. No los interesa los conflictos y problemas que habrían ocurrido. No comprenden el escándalo. Muchos de ellos son ahora normales.
Veamos lo que tiene que decir el joven Charvet Montúfar:

Hola Jorge como estás, hace algunos años, creo que más de 20 para ser un poco exactos, que no tengo la oportunidad de saludarte y que bueno que sea a través de este blog que lo pueda hacer. Desde el principio en que recibí un correo extraño acerca de la existencia de este sitio, no me llamó mucho la atención, pero cuando decidí entrar y leer su contenido, pues día a día me ha interesado más y más el leerlo y enterarme por intermedio de las cartas y los comentarios que en el escriben, de lo larga y extensa que es la historia de la Familia Charvet en el Ecuador. Para las personas que no me conocen soy Cristóbal Hernán Charvet Montúfar hijo de Pedro Pablo Charvet Morales y nieto de Luis Gabriel Charvet Rosales.
Considero fabulosa esta idea de recordar con datos y anécdotas la historia que ha transcurrido desde la llegada del primer Charvet al Ecuador hasta este día. Que bueno hubiera sido el saber desde un principio quienes éramos los miembros de esta familia y no cruzarnos día a día en las calles sin saber que por nuestras venas corre la misma sangre. Que interesante se vuelve, darse cuenta que existe mucha gente que de hecho es tu familiar y tú ni siquiera te has dado por enterado, y que interesante y sano es que dentro de esa familia existan miembros interesados en descubrir, por que? el vecino de en frente o los veinte nombres que están encima de ti en la guía telefónica, llevan tu mismo apellido.
Alguna vez en la Base Aérea de Guayaquil mientras se efectuaba un show aéreo, un señor al ver el apellido Charvet en mi uniforme, me preguntó quien era mi padre y al yo contestarle, sacó su cedula de identidad y vi que su primer apellido era Charvet, era un fanático de los aviones a escala y estaba haciendo la presentación de los aviones que el tenía, lamentablemente no lo volví a ver más, y seguramente si el lee este blog se acordará de ese episodio.
Siempre me han dicho que mi apellido es poco común, y en muchos lugares me han preguntado si soy familiar del Charvet que ellos conocieron o conocen, y mi respuesta siempre ha sido: “No, no los conozco, seguramente vienen de otra rama de Charvet”. Que raro me siento hoy, sabiendo que esa “rama” es la misma de la que yo vengo y que agradecido me siento también de que hoy, por intermedio de este blog pueda saber cuantas personas tiene dicha rama.
Solo quería escribir para hacerme presente, no conozco mucho la historia en verdad, mi padre que es quien la conoce ya ha expuesto aquí muchas cosas que el quería contarles, en muchos de los casos para enmendar algunos errores que seguramente sin intención se han cometido y para en definitiva contar sus vivencias, como él las recuerda y como él las documenta, sin el ánimo de ofender a nadie, ni crear malas intenciones.
Después de analizar toda la historia escrita que aquí se ha contado, he llegado a la conclusión de que existen generaciones del apellido Charvet que provienen de un solo hombre, el primero que llegó al Ecuador, Luis Gabriel Charvet Lailhacar (N.E. en realidad, de los datos que tenemos, Luis Gabriel Charvet Lailhacar nació en Guayaquil). Considero que de la primera, la responsable de los hechos, ya no queda nadie que nos aclare interrogantes; de la segunda aún quedan algunas personas, que como hemos visto y leído, tienen muchas diferencias, producto de defender la historia que ellos vivieron y a muchos les contaron (aun se tratan de: “el señor que escribe…”); la tercera a la que me pertenezco y pertenece el editor de este blog y varios de sus colaboradores, los que estamos llamados a reunir y unir a nuestra familia; y la cuarta que de hecho ya existe, pues que sean los que disfruten de saber que el apellido Charvet es uno solo y que proviene de una sola familia. Por eso espero que gracias a esta iniciativa y a la información que todos y cada uno de ustedes pueda y haya podido aportar a este blog, sirva para que la próxima vez que a mi hijo alguien le pregunte si conoce a otro Charvet que existe en cualquier parte del Ecuador, el pueda dar la respuesta afirmativa y exacta.
Invitaría a la gente de la segunda generación a que dialoguen, a que intercambien opiniones, fotos, archivos, cartas, etc., directamente, pero creo que no me corresponde hacerlo. Pero si me corresponde invitar a la tercera a conocernos, a saber quienes y cuantos somos, que hacemos, a que nos dedicamos, para de esa manera comenzar una nueva y única historia, donde todos seamos participes de las vivencias que de aquí en adelante van a tener Los Charvet en el Ecuador.
Te vuelvo a felicitar Jorge por la idea, a darte mi apoyo en esta investigación, y de paso saludar a todos los miembros de esta gran familia.
Un gran abrazo.
Cristóbal Hernán Charvet Montúfar.
hcharvet22@hotmail.com